lunes, julio 31, 2006

Nuevo contrato social

Las últimas declaraciones del ex ministro de Hacienda Nicolás Eyzaguirre son un tanto enigmáticas, hechas en Chilevisión (Tolerancia Cero para ser exactos, más conocidos como “los guatones), al proponer cambiar el contrato social en Chile para lograr mayores oportunidades para el país. Mi duda es si entiende completamente lo que esta idea significa, o sólo está refiriéndose a una crítica al del Estado. Pues un cambio en el contrato significaría a reestructuración del orden social.

La frase exacta es: "Hay temas como la educación que hoy no está jugando el rol de igualdad de oportunidades en una sociedad que aspira a ser desarrollada. Yo creo que es tiempo de una conversación seria con respecto a la eficacia del fisco y en un nuevo contrato social",

No soy partidario de los contractualistas, que plantean la existencia de un acuerdo tácito entre el individuo y la sociedad para lograr la construcción del sistema, donde la sociedad se compromete a proteger al individuo a cambio de plegarse a sus reglas. Siempre he pensado que antes que un contrato uno tiene una imposición simplemente, puesto que no tenemos otra alternativa.

Hay dos visiones sobre el contrato, una de la Rousseau y la otra la de Hobbes y Locke. Como Eyzaguirre es de formación anglosajona, es obvio pensar en las líneas de estos últimos autores.

Por tanto estamos a la idea contraria de Rousseau del “buen salvaje (“el hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe”), puesto que los filósofos ingleses plantean que el ser humano es un ser despreciable, egoísta y violento, y por lo demás no hay grandes diferencias entre cada uno, por lo tanto somos todos iguales. Para subsistir debe elegir la cooperación entre los demás miembros de la especia, de manera que debe establecer un acuerdo donde renuncia a varios de sus derechos y se somete a una serie de principios y reglas con el fin de asegurar la convivencia en sociedad, estamos entonces ante la necesidad de la cooperación.

El encargado de velar por la seguridad de todos los miembros de la sociedad y de vigilar por el cumplimiento del acuerdo es el Estado, de manos de un líder todopoderoso que guié a los ciudadanos (El Leviatán). Este líder no sería un dictador todopoderoso, también tendría sus obligaciones y responsabilidades, debería responder por sus actos. Por tanto el Estado debe garantizar que todos tengamos iguales derechos, que todos tengamos acceso a cubrir nuestras necesidades.

La diferencia con Locke, es que este plantea que el acuerdo se creaba para conformar un tipo de gobierno en específico, y que este pudiera modificarse o ser cambiado.

La igualdad era intrínseca a los contractualistas (pero Hobbes y Locke no negaban la propiedad privada, todo lo contrario, su postura era meramente sobre el orden social). Entonces Eyzaguirre estaría planteando que el contrato social chileno no se está cumpliendo, o que peor aún, nació viciado pues nunca ha garantizado esa igualdad de derechos y las obligaciones del Estado no se cumplen, por su ineficiencia.

El contrato debe ser reestructurado. No me calza bien la idea de Eyzaguirre ¿debemos replantear que derecho cedemos? ¿Redefinir las obligaciones del Estado? Me suena más a esto último, pero desde el punto de vista económico, es decir asegurar el bienestar material de las personas, y el desarrollo de la sociedad.

En su caso asegura que el tema va por el camino de la educación, garantizar el desarrollo desde crear una economía del conocimiento. Puede ser, pero hay que considerar que el Estado tampoco está garantizando del todo la seguridad (los problemas de la delincuencia son reales, pese a que quieran convertirlo en discurso), y la discriminación (social, sexual, racial, etc.) también debe ser atacada.

Revisar el contrato (partiendo de la base de que existe) es mucho más que gastar fondos fiscales en educación u otras áreas, vendría hacer un replanteamiento de la sociedad. Complicado asunto.

3 Comments:

Blogger Don Chere® said...

Yo creo que más que redefinir las obligaciones adquiridas por el Estado y la clase política frente a la gente, es necesario crear mecanismos de fiscalización de la gente para con la clase política en general.-

Principios básicos como el referendum garantizan unademocracia sana y porsobre todas las cosas una clase política trabajadora que es lo que en verdad falta en este pais.-

Cuidate.-

6:55 PM  
Blogger Andrés Parra López said...

Estoy de acuerdo con lo que planteas Enrique, sin embargo son otras las interrogantes que aparecen tras los diálogos de aquel programa. Son dos las vertientes que me han llevado a ingresar este comentario, la primera es que quizás Eyzaguirre olvida que trabajar una sociedad bajo la lógica mercantil de un contrato, disminuye u omite los componentes culturales que finalmente son los entes que determinan nuestras posibilidades de opción en una “democracia”. El componente cultural al que me refiero, es una cultura que privilegia la “viveza”, las astucia, el perjudicar al otro para conseguir mis objetivos, una cultura que enarbola la bandera individualista, con una suerte de supervivencia del mas vivo o rápido. La segunda vertiente, y quizás la que mas aporta al debate, es el contexto socioeconómico en que se aplicaría este nuevo contrato, una distribución tan desigual del ingreso que llega a niveles de vergüenza mundial. Pero no solo eso, ya que en aquella mesa se hablaba puerilmente de la educación, permítanme entonces manifestar una preocupación a través de “la sociedad red” de Castells, y los aportes de Bourdieu, ya que tal como este ultimo le criticaba a Habermas, no podemos caer en supuestos y falacias, no podemos idealizar un “comunismo lingüístico”, en que todos manejan el mismo capital lingüístico, eso no es así, las diferentes posiciones que ocupan los sujetos en el campo están limitadas al poder de estos, representados en su capital simbólico. En otros términos, para conectarnos a esta sociedad global, debiésemos aprehender una educación similar en calidad, pero esto dista bastante de llegar a ese punto, con esto ultimo quiero afirmar, que un nuevo contrato social, no seria mas que la actualización de un contrato elitista, servil a los grupos de poder, a los mismos de siempre, y a los que se perpetúan en el tiempo.

5:01 PM  
Blogger Danilo said...

Creo que mi postura va dentro de lo que comentaba Don Chere, en cuanto a que lo que hace falta en nuestra sociedad es generar una cuota de poder en la gente, esta que fiscalice más a la clase política, referéndum e instancias similares, es homologable a lo que sucede en un club donde la asamblea por apatía deja hacer ( y deshacer) a la directiva, luego esta se corrompe, generando crisis.

También comparto un poco la postura que señala Andrés parra, en cuanto a que la importancia de los aspectos culturales no es menor, es más define la trayectoria de cualquier contrato social, por muy enciclopedista que este sea. Para el caso, en Latinoamérica predomina lo que los sociólogos denominan como la Anomia boba, o “el arte de hacer tonto al otro, al sistema, pero en el camino me hago leso a mi mismo, y de paso destruimos el orden social” que es eso si no un fuerte componente cultural.

De las palabras de Eyzaguirre, creo que podría ser que este tome como ejemplo el contrato social alemán para la reconstrucción de ese país en la post guerra, donde si dio resultados en cuando a redefinir roles sociales entre clase política, empresarial y trabajadora, claro está que ello ahora ya no cuenta mucho en la Alemania actual y podríamos hablar de un nuevo orden o el fin de aquel acuerdo tácito. Pero cabría preguntarse si en Chile ha existido algo semejante a un contrato social, cuando tenemos un modelo que por definición debe funcionar de modo autoorganizado, independiente de un sistema distinto como lo sería la clase política con respecto al sistema económico. En ello creo que los dichos de Eyzaguirre tal vez no se aterrizan mucho.

Saludos y me gusto leerte.

12:07 PM  

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