jueves, noviembre 23, 2006

Se nos viene el Transantiago (y yo me voy liberando de a poco)

A medida que esto del Transantiago va saliendo a flote, podré ir soltando mi lengua, y como mi cesantía se acerca lenta, pero inexorablemente, pues en enero deberíamos terminar de capacitar a los involucrados, prometo solemnemente irme de tarro después.

Por ahora iré dando información sobre distintas materias, pero haré una declaración de principios: Creo en este proyecto, creo que será beneficioso para la gente, creo que costará una enormidad implementarlo y acostumbrarse a usarlo, creo que la administración de las flotas será un enorme desafió cuya eficiencia se verá con el tiempo y creo que muchos van a reclamar sólo por reclamar.

Bien, la primera nota del día de hoy es copy&paste, una aclaración del Arquitecto Pablo Allard, quien fue citado por distintos medios como artífice de un “estudio que destruía el transantiago”, pero que al final era todo lo contrario. Aquí va:

Con Transantiago no se juega

Señor Director:

Controversia ha causado una reciente conferencia privada -y no un estudio-, donde presenté un análisis amplio de los impactos de la infraestructura en el desarrollo futuro de Santiago. Si bien valoro el debate urbano, en la edición del jueves 16 del presente, su diario presenta equívocos que me aluden y afectan personal e institucionalmente, y que ruego precisar.

La nota plantea: "El ministro de Transportes (...), descalificó los antecedentes entregados sobre Transantiago en un estudio elaborado por el jefe de Observatorio de Ciudades de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de Chile, Pablo Allard", y agrega, citando al ministro: "El estudio parece que comete varios errores, pues considera una mirada estática en torno a la infraestructura, ya que no contempla la gestión de tránsito y transporte." Me parece difícil que la autoridad haya descalificado un "estudio" que nunca existió, más aún cuando gran parte de la conferencia y el material de apoyo presentado enfatizaban los beneficios en reducción de congestión provenientes de la implementación de medidas de control de tránsito y las extensiones del Metro. Pese a lo anterior, mi exposición efectivamente mostró virtudes y limitaciones del Transantiago, así como adelantó eventuales conflictos desde una perspectiva técnica y con datos provenientes de la propia autoridad.

Con Transantiago no se juega, y es vital entender que los beneficios sociales que generará (descongestión, descontaminación y seguridad) son superiores a cualquier costo o sacrificio que su proceso de implementación pueda exigir a los ciudadanos, en particular a los usuarios.

Si bien mantenemos nuestros puntos de divergencia con la autoridad respecto de las decisiones e implementación del plan, valoramos la invitación que nos ha hecho el ministro Espejo a colaborar. Estas señales aumentan la confianza que tenemos en que se podrá enfrentar su complejidad en forma efectiva si todos apoyamos en forma constructiva y rigurosa: Gobierno, ciudadanos, universidades y especialmente los medios.

PABLO ALLARD
Observatorio de Ciudades UC

Posteado por El Mercurio a las Noviembre 21, 2006 08:10 AM

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